Resistirse a la práctica es resistirse a la vida.

captura-de-pantalla-2016-11-02-a-las-12-52-10-p-mLas escribo casi de manera literal porque se explican por si solas y no necesitan aderezo ni explicación alguna:

No hay arma más eficaz que la atención. La atención conduce al asombro. La atención es la madre de todas las virtudes. En realidad, tanto más crecemos cuanto más nos dejamos asombrar por lo que sucede, es decir, cuanto más niños somos.

Estaba convencido que cuantas más experiencias tuviera y cuanto más intensas y fulgurantes fueran, más pronto y mejor llegaría a ser una persona en plenitud. Hoy sé que no es así: la cantidad de experiencias y su intensidad solo sirve para aturdirnos. Vivir demasiadas experiencias suele ser perjudicial. No creo que el hombre esté hecho para la cantidad sino para la calidad.

No sabía que la resistencia a la práctica es lo mismo que la resistencia a la vida.

Mucho me temo que cuando buscamos es que solemos rechazar lo que tenemos. Toda búsqueda auténtica acaba por remitirnos adonde estábamos.

Actuamos siempre conforme a la sabiduría que tenemos en ese momento, y si actuamos mal es porque, al menos en ese punto había ignorancia. Es absurdo condenar a la ignorancia desde la sabiduría presente.

Lo que realmente mata al hombre es la rutina. Lo que le salva es la creatividad, la capacidad de vislumbrar y rescatar la novedad.

Reaccionar ante el dolor con animadversión es la manera de convertirlo en sufrimiento. Sonreír ante él es la forma de neutralizar su veneno. Aceptar lo desagradable y entregarse a ello sin resistencia es el modo para que resulte menos desagradable. Lo que nos hace sufrir son nuestras resistencias a la realidad.

Cuanto menos somos, más queremos tener. Cuando no se tiene nada se dan más oportunidades al ser.

Mirar algo no lo cambia pero nos cambia a nosotros. El cambio es, por tanto, el mejor baremo de la vitalidad de una vida.

Cuando dejas de esperar dejas de sufrir. La vida se nos va en el esfuerzo de ajustarla a nuestras ideas y apetencias.

La ideología del altruismo se ha colado en nuestras vidas. Sin embargo el mejor modo de ayudar a los demás es siendo uno mismo. Creer que uno puede ayudar es casi siempre una presunción. Poco de lo que les sucede a los demás es realmente asunto nuestro.

Si hemos de aprender a nadar es mejor que nos lancemos al agua y que no pasemos demasiado tiempo pensándonoslo en la orilla. Este es exactamente nuestro problema en la vida: los titubeos, los miedos, las dudas sistemáticas, el temor a vivir. Siempre es más inteligente lanzarse a la aventura.

No hay nada tan indestructible como un hombre convencido.

O se vive o se muere. Pero quien decida lo primero debe aceptar el riesgo.

Te recomiendo la lectura tranquila y sosegada de este libro que se ha convertido en una pequeña joya de mi colección.

AUTOR: Álvaro Merino, tomado de su sitio web con autorización del escritor: http://www.alvaromerino.com/resistirse-a-la-practica-es-resistirse-a-la-vida/

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