Si me muero hoy…

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Si me muriera hoy me dejaría caer en paz, sabiendo que las tareas más importantes en mi vida las he realizado desde el corazón más amoroso.

Tres planetas, tres estrellas; mejor dicho, han nacido de mi vientre, del Big Bang de mi alma y la de Fede.

Estas tres brillan con luz propia, y son por sí solas unas galaxia. Permitir que a través de nuestra energía en mera transformación surja lo más hermoso, sus ideas, sus ojos, sus manitas, su alma, es el mejor regalo y más deliciosa experiencia humana.

Transformar a través de nuestro camino la energía de nuestros antepasados, transmutar en la Paz y el Amor que permite leer los secretos de éste pasar, de este trascender y finalmente limpiar lo que estaba antes de mi existencia.

Limpiar el espejo y poder sentirme de verdad, poder mirarme con los ojos bien abiertos, poder mirar detrás, abajo, a los lados, dar la mano, abrazar mi vientre, y mi universo y el Universo, y honrarlo y amarlo de nuevo, como si lo que sucedió antes fuera solamente un libro escrito, poniéndose viejo, adquiriendo calor y sabiduría.

Si me muero sería, después de la muerte, inmensamente feliz.

Volaría por los cielos, me sentaría en las montañas, sobre volaría los mares y hablaría con las estrellas. Mandaría luz a los míos, a los que algunas vez fueron mi tribu, compañeros y compañeras de batallas, tazas conversadas de café, respiraciones en yoga, hombros que huelen a abrazo, palabras conectadas al corazón.

Si muriera ahorita quisiera, que Sebastián nunca dejara de ser noble de corazón, sensible al sentir del planeta. Quisiera que para siempre creyera en él, en la fuerza de la suavidad, en la capacidad de todos y cada uno de ser bondadosos.

Me encantaría sonreírle desde acá arriba, mirándole ser el ingeniero de sonrisas, de legos, de b-daman de miradas inocentes y puras.

Amaría ver a Camila conectada constantemente, como ahora lo hace, con la dulzura y con las lágrimas tiernas que brotan de sus ojos como mar. Amaría que pudiera seguir llorando con libertad, mirando el mundo desde arriba, desde abajo, al revés, entendiendo la inmensidad de la humanidad y meciéndose con una sonrisa tan grande como su galaxia.

Amaría sentarme a mirar a Luna, moviendo la tierra con sus pasos, con su mirada, sus cejas fuertes cual Frida Kalo y su cola de luz.

Tan hermosa y fuerte como la misma luna, a veces alineada con otros planetas y otras veces simplemente brillando entre los árboles que se mecen a su alrededor.

Estos tres planetas, creando cada uno su galaxia, su propio Big Bang en su camino, sonriéndose y abrasándose como lo hacen hoy.  Sin que exista un ayer ni un mañana, solamente ellos y el eterno presente del amor.

Si me muero hoy desearía que Federico sonría mirando al cielo, y a las montañas y a los ríos. Sé que haría por tan increíble aventura que hemos vivido hasta ahorita. Escuchando la música del corazón, el ritmo del Universo, sintiendo el sol en nuestra piel, aroma del mar, pies descalzos en la tierra y en el agua, la luz pasando e iluminando toda la existencia. Aroma de amor, de comida recién preparada, sopa que todo lo cura, batido que todo lo limpia, agua que todo refresca…. ¡Eso sos en mi vida!

Si me muero hoy, sé que encontré el amor, que mereció el Universo traerme a habitar este templo, este cuerpo.

Que ya no me disculpo, porque ya lo hice por años, que ahora siento la libertad de reconocer y reconocerme en todos y todas hasta desvanecerme. Una vez más soy yo, soy vos, soy el tiempo que ya no pasa, soy inmensidad, soy mar abierto, soy sonido de ballena, soy lagrima de tortuga pariendo, soy Juan Salvador Gaviota, soy el Principito, soy la sonrisa de Luna, soy el abrazo tierno de Sebastián, soy la lágrima de Camila, soy la música de Fede, soy las flores de mi madre y de mi padre, soy la boca saboreando de mi suegro, soy la fe de Cata en ella misma, soy la pureza de Pablo que no sabe que tiene, soy la mujer que lleva adentro mi suegra, soy el abrazo, el beso, el te amo de mi hermano.

Soy las sillas de amigas, las sonrisas hechas de mandalas, soy la hermana de mis hermanos, soy la guerrera de los valientes, soy el sol del atardecer y del amanecer, soy la fé de Ceci y Hermann, soy amor propio de todas, soy permiso de la sensualidad, soy la piel agradecida de la mujer recién parida. Soy canal de parto, soy un grito de dolor que llega a nacer, a transformar y continuar la vida. Soy la vida que viene a dar vida, que se va viniendo siempre, dejando estela de vida, de luz, de fe, de amor, de libertad.

Lo que soy hoy, seré siempre, a través de todos y todo, por eso, si me muero hoy, seguiré el trayecto que traía en el alma trazado, totalmente agradecida.

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